Generalmente, la
inseguridad se puede dividir en dos categorías:
Un estado de inseguridad
activo; es decir, la falta de conocimiento del usuario acerca de las funciones
del sistema, algunas de las cuales pueden ser dañinas para el sistema (por
ejemplo, no desactivar los servicios de red que el usuario no necesita)
Un estado de inseguridad
pasivo; es decir, la falta de conocimiento de las medidas de seguridad
disponibles (por ejemplo, cuando el administrador o usuario de un sistema no
conocen los dispositivos de seguridad con los que cuentan)

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